El remate plano en pádel
El remate plano es un golpe divertido y resolutivo en el que le metes mucha fuerza a la bola. La idea es golpearla bastante plana; no hace falta liftado (a diferencia del remate por tres). Es mucho más fácil de aprender, y muchos jugadores lo sacan de forma intuitiva casi sin entrenarlo. En mi caso no ha sido así: rematar me ha costado desde el primer día.
El problema que más veo con el remate plano, o con cualquier remate, es la constancia. Hay jugadores que quieren rematar todas las bolas fáciles y fallan la mitad de los intentos. Con tantas piezas en movimiento y tanta torsión, hay muchas cosas que pueden salir mal: golpeas un pelín antes o un pelín después y lo más probable es que la mandes a la red o la saques del club entero.
Ventajas del remate plano
- Es bastante fácil de aprender si lo trabajas de forma metódica
- Te da muchísimos golpes ganadores y te ahorra puntos largos y agotadores
- Admite mucha variedad de ángulos y trayectorias, hasta hacerlo prácticamente indefendible
- Se puede disimular bien, de modo que el rival no sepa qué le viene
- Hace que el rival tenga «miedo» a globearte y lo saca de su zona de confort
Inconvenientes del remate plano
- Es seguramente el golpe que más lesiones provoca en pádel
- Cuesta hacerlo con constancia (veo a muchísimos jugadores fallar entre el 50 y el 80 % de los intentos y perder el punto)
- Un remate mal ejecutado que sí entra le deja al rival una situación cómoda para atacar
¿Qué hace bueno a un remate?
- Una colocación del cuerpo constante
- Una base sólida, con los pies bien plantados en el suelo
- El cuerpo y la muñeca sueltos: la tensión empeora el golpe, no lo mejora
- Impactar la bola en el punto más alto posible y por delante de ti
Cómo ejecutar el remate plano
Lo primero es leer el globo que te llega. ¿Es lo bastante corto? ¿Te da tiempo a preparar el golpe? Si dudas en alguna de las dos, probablemente convenga jugar otro golpe por alto y evitar el riesgo. En pádel tenemos muchísimas opciones por alto, y eso es una suerte. Reserva el remate plano para la situación ideal y aumentarás tus probabilidades de acertar.

Una vez decidido que es el golpe adecuado, toca colocar el cuerpo. Ajusta tu posición para que la bola caiga justo delante de ti, no hacia ningún lado. También tienes que girarte de modo que los hombros apunten hacia donde quieres mandar el remate. Y esa decisión hay que tomarla activamente: si quieres sacar la bola de la pista tienes que orientar el cuerpo hacia la esquina del fondo (aunque no del todo), para que bote en el suelo, suba por el cristal y acabe saliendo por encima del lado contrario. Otra ventaja de buscar el remate por tres es que, si no te sale, la bola se va hacia la malla del rival y se le complica muchísimo la devolución. Incluso remates mediocres acaban siendo ganadores cuando salen en diagonal y se meten en la malla tras tocar la pared del fondo.
Si lo que quieres es que el remate vuelva por encima de la red, es fundamental golpear casi en línea recta hacia delante, para que la bola recorra la menor distancia posible y pierda poca velocidad, y así tenga opciones de botar alta por encima de la red. Hay pocas sensaciones peores que ver cómo tu remate acaba permitiendo al rival devolver tras el cristal del fondo y sacar la bola directamente fuera, todo porque a tu remate le faltó ángulo y velocidad para pasar la red lo bastante alto.
Cuando ya estés colocado, tienes que:
- Ponerte en posición de trofeo, es decir, levantar la mano no dominante y bajar el codo (mira la foto)
- Flexionar las rodillas para poder explotar hacia arriba y hacia delante y llevar toda esa energía cinética a la muñeca
- Supinar y soltar la muñeca en el momento del impacto, golpeando plano
Cómo entrenar el remate
Entrenar el remate plano es bastante sencillo: pide a tu compañero o a la máquina lanzabolas que te dé globos cómodos para poder repetir el gesto. Ve controlando las distintas partes del golpe: la colocación, la preparación del cuerpo (posición de trofeo, etc.), el uso de la mano no dominante como guía. Y por favor, lee el apartado de abajo para no lesionarte.
Antes de ponerte a rematar en serie, asegúrate de calentar bien el cuerpo y, muy especialmente, muñeca, codo y hombro. Esto es absolutamente esencial.
Recomiendo entrenar este golpe al final de la sesión, y que sea corto. Calidad por encima de cantidad. Céntrate en la técnica, no en pegar cientos de remates. Con un par de docenas de golpes (con pausas) basta. Analiza los resultados y apunta en qué centrarte la próxima vez.
Cómo evitar lesionarte
Las lesiones de hombro y codo son habituales al rematar plano. No puedo ni contar la cantidad de jugadores de mi club que han tenido que reducir o dejar del todo los remates, algunos incluso sin poder jugar durante meses tras rematar demasiado y demasiado fuerte con mala técnica. Intenta aprender la técnica básica y trabajarla. De hecho, cuando ves a los profesionales ni siquiera parece que le peguen tan fuerte, y es porque la fluidez y la soltura de su golpe lo hacen mucho menos exigente para las articulaciones.
Como te dirán casi todos los entrenadores y vídeos, el cuerpo tiene que ir suelto, y lo mismo la muñeca y el hombro. Debe ser un movimiento fluido, nada forzado. Se parece más a un «latigazo» en el que toda la energía se acelera de lenta a rápida y se libera a máxima velocidad justo en el impacto.
Si vas a máxima potencia desde el principio del gesto, en realidad impactarás más despacio que si aceleras progresivamente y llegas al máximo justo al golpear. Esto me recuerda mucho a otros deportes; por ejemplo al disc golf, que fue mi anterior obsesión. También allí la mayoría de aficionados forzaban el lanzamiento con todos los músculos en tensión, mientras veías a los profesionales mandar el disco dos o tres veces más lejos con un movimiento fluido que lo acelera hasta la suelta. Tenlo presente. En disc golf lo resumíamos con aquello de «suave es limpio y suave es lejos»: un movimiento controlado y fluido es el que da más distancia.
¿Y qué pala uso para rematar?
La cuestión de qué pala va bien para el remate plano tiene su miga: ves a los profesionales rematar de maravilla con cualquier pala. Eso es porque su técnica y su coordinación son tan buenas que, aun con una pala más blanda y menos cargada en cabeza, generan potencia suficiente para que la bola salga con una velocidad y una precisión temibles.
Características de la pala que dan más potencia al remate:
- Dureza de la superficie: cuanto más dura, más potencia se transfiere a la bola, al haber menos efecto trampolín
- Balance en cabeza: cuanto más cargada esté en la cabeza, más inercia se transmite a la bola
El problema de esas dos características es que resultan igual de negativas para muchos jugadores aficionados, que suelen querer una pala más blanda por control y tacto, y a los que el efecto trampolín les ayuda en defensa (no hace falta pegar tan fuerte para pasar la red). Un balance alto también reduce la manejabilidad, suele venir con un punto dulce más pequeño y castiga más las articulaciones, en especial el codo, en el impacto. Evitar el codo de tenista es importante.
Nunca recomendaría a un jugador aficionado, ni siquiera a un intermedio bajo, pasarse a una pala dura y cargada en cabeza solo para mejorar el remate, cuando a cambio pierde control y efecto trampolín, que encajan mucho mejor con su nivel.
Por otro lado, yo mismo he pasado hace poco de una pala semiblanda a una semidura y he notado al instante entre un 20 y un 40 % más de potencia en los remates. Ahora solo me falta adaptar los golpes defensivos y los globos, que se me están quedando cortos por la falta de efecto trampolín.
El remate plano, en resumen
El remate plano es un golpe tremendamente satisfactorio de dominar, y hay pocas sensaciones mejores que zanjar un punto sacando la bola de la pista o mandándola muy por encima de la red. Pero ¡ojo con las lesiones! Entrena el golpe, domina la técnica y te lo devolverá en forma de ganadores preciosos y un hombro sano.
¡Suerte!