Alacrán
Alacrán racket ranges
9 ranges
Preguntas sobre Alacrán
¿Cuántas palas Alacrán hay?
Tenemos registradas 9 palas Alacrán a la venta en las tiendas que seguimos, de todas las gamas y años.
¿Qué cambia que Alacrán venga de una tienda de pádel?
Que la marca la diseñó gente que ya había vendido todas las palas de la competencia. Una tienda ve qué modelos vuelven, qué grips se deshacen, qué formas se devuelven y qué pregunta el cliente en el mostrador. La gama de Alacrán responde a ese conocimiento comercial y no a la idea que un diseñador tiene del pádel, y eso suele traducirse en formas jugables antes que en experimentos.
¿Por qué fabrica en España?
Porque es su principal diferencia. Casi toda la producción de palas se trasladó a Asia, así que fabricar aquí es a la vez un argumento de control y uno de identidad: ciclos cortos entre el taller y los jugadores que prueban, dominio sobre núcleos y laminados, y una afirmación que ninguna marca de volumen puede hacer. El precio es el coste y la escala, y por eso el catálogo es contenido.
¿En qué se diferencia de las grandes marcas españolas?
En visibilidad, no en ambición. Las grandes las llevan los profesionales más vistos del circuito y están en cualquier tienda; Alacrán se encuentra en establecimientos especializados y por recomendación. Para el comprador eso significa menos valor de reventa y menos ocasiones de probar antes, a cambio de series más cortas y menos presión por llegar a un precio de gran consumo.
¿A qué jugador le encaja?
Al que ya sabe qué pala, o qué paleta si preguntas en Argentina, quiere. La marca no construye su gama alrededor del primer modelo de un principiante ni invierte en el tipo de publicidad que guía a un comprador indeciso. El cliente natural es quien sube de nivel desde un modelo de iniciación y busca una alternativa fabricada en España a los nombres evidentes.
Sobre Alacrán
Alacrán pertenece a una categoría de marca que apenas existe en otros deportes: la tienda que se convierte en fabricante. La crearon en 2016 los especialistas de Tienda PadelPoint, en La Nucía, un municipio alicantino con una densidad de pistas y de escuelas difícil de igualar. Vender durante años todas las marcas del mercado es un aprendizaje raro, y se nota en lo que Alacrán decidió fabricar.
El nombre no es decorativo. El alacrán marca la intención: palas precisas, con carácter, sin pretensión de cubrirlo todo. Los modelos combinan superficies de carbono sobre núcleos de EVA en las formas que el jugador español compra de verdad, y la producción sigue siendo española en un momento en el que prácticamente toda la industria trasladó los moldes a Asia. Esa elección cuesta dinero y limita el volumen, y por eso Alacrán sigue siendo marca de especialista y no de gran superficie.
Su vía de credibilidad ha sido la de cualquier marca española pequeña: poner palas debajo del brazo de profesionales y dejar que el juego argumente. Es un camino más lento que la publicidad y produce un cliente concreto, el que ya sabe qué forma y qué balance le convienen y no compra un escudo. Quien se plantea una Alacrán suele estar comparándola con otras marcas españolas de nicho, y lo que decide son el montaje, las sensaciones y cómo aguanta la pala una temporada entera.